Zazen

ZAZEN LA MEDITACION ZEN
(SENTARSE Y SENTIRSE)
Lunes 21:30 a 22:30

en YOGASHALAMARBELLA c/ Jacinto Benavente,21 LOCAL 20. (Entrada por C/Calvario frente al hotel Baviera)

11 de octubre de 2011

Presos de una ilusión





Toda identidad va cambiando y supone alteridad. No se puede reconocer una identidad, si a la vez no se reconoce una alteridad que se presenta como su antagonista. Por ejemplo, para algunos yo puedo ser culto y para otros ignorante o mediocre. Estos antagonismos nos crean conflictos con los demás, pero también con nosotros mismos. Si el otro no confirma mi identidad, se transforma en una amenaza y es frecuente que se intente evitar el contacto con aquellos que nos amenazan, que ponen en riesgo mi identidad, mi autoimagen y mi autoestima. Recordemos lo que Abraham Maslow plantea en su escala de necesidades básicas.Pone como una necesidad fundamental humana la necesidad de afiliación, esto es ser parte de, sentirse reconocido por. En otras palabras el sentido de pertenencia.

El primer lugar en donde cada individuo necesita sentirse identificado y pertenecer es a su familia de origen. El individuo, el grupo, las sociedades aspiran a coincidir el sí mismo con el contexto donde habita. Se ha calculado que el sujeto construye su identidad aproximadamente durante las dos primeras décadas de existencia; construye una posición básica de ser en el mundo que lo acompañará a lo largo de toda su vida, más allá de los ajustes y replanteamientos posteriores que su existencia pueda depararle. Esto significa que cada uno de nosotros tendremos determinados tipos de necesidades, impulsos, motivaciones (afectivos, espirituales, sociales, materiales…) que satisface, para sentirnos básicamente felices y realizados, a la vez que surgirán los conflictos, las frustraciones y los distintos tipos de problemas que nos iremos encontrando inevitablemente por el camino de la vida. 

En términos simplificados podría decirse que, la identidad auténtica es el ser alguien, mientras que el ser funcionando como algo, es la pseudo-identidad. Dentro del capítulo de las pseudo-identidades se incluiría naturalmente las concernientes a las fachadas, disfraces y uniformes detrás de los que los individuos se ocultan, y más específicamente, la relación del sujeto con estos personajes que se ha construido. La clave estará en nuestra capacidad de satisfacer nuestras verdaderas necesidades, sin caer en la esclavitud de los impulsos inconscientes.

El caso es que estamos soñando y vivimos automatizados. Nos relacionamos con nosotros mismos y con los demás de forma equivocada; hacemos y decimos cosas de las que luego nos arrepentiremos y que nos provocan un sufrimiento innecesario. En un lenguaje espiritual, hemos perdido claridad en la mirada. Vivimos bajo la sombra oscura de la ignorancia. Gurdjieff insistía en que casi todas las miserias humanas son producto de una vida automatizada y mecanizada. En la mayoría de las ocasiones reaccionamos ante los hechos de forma impulsiva y desmesurada, cuando en realidad todos tenemos la capacidad de ralentizar el movimiento de la mente y elegir cuál es la mejor opción (respuesta) para cada circunstancia y situación. Esta automatización o trance consensual es el mayor obstáculo que encuentran los seres humanos en el proceso hacia el despertar. 

Estamos presos de una ilusión de identidad ficticia a través de la cual percibimos la realidad. Esta manera de ver está distorsionada. Por esta razón sufrimos innecesariamente. Nos dolemos de las cosas por falta de atención y de inteligencia, ya que utilizamos erróneamente nuestras capacidades humanas. Es de vital importancia no confundir lo que es o lo que se supone podría ser nuestra naturaleza original con aquello que corrientemente pensamos que es o nos han dicho que es. No podemos seguir permitiendo que el amor, el placer y la aceptación sean los premios que recibimos por ser obedientes con el sistema. No sigamos cayendo en estos chantajes emocionales que pretenden regular el sinsentido de nuestras vidas.

Nuestra conciencia ordinaria no es real, es un producto adquirido. Nuestra mente, cuerpo y corazón se han visto sometidos a un largo proceso de socialización (padres, escuela, sistemas políticos, ideológicos, culturales…) Hemos vivido enormes cantidades de condicionamientos y ya es hora de tomar partido. Les invito a elegir libremente. Elijo elegir bajo la luz de la atención.

Denkô Mesa
("Las trampas del ego")

6 de octubre de 2011

Apuntes de identidad




La imagen personal autogenerada es ilusoria, pero debido a la fijación y el apego, el individuo vive la existencia de forma condicionada. En Psicología ‘persona’ designa a un individuo humano concreto, abarcando tanto sus aspectos físicos como psíquicos para definir su carácter singular y único. Por tanto, constituye aquella parte de nuestra naturaleza que lidia con la realidad externa. La persona está clausurada, cerrada en su propio ser, como en el origen del teatro; vive bajo el poder de las máscaras que utilizamos para desenvolvernos en el mundo social y cotidiano. 

La persona humana es, en realidad, un ente de estructura compleja en la cual se tiene que analizar con detenimiento cada uno de sus elementos para poder comprender la trascendencia de su existencia y de su fin. Todo individuo es portador de un amplio cúmulo de potencialidades que se desarrollan a través de la vida, en su propio interior, en el seno de la familia y en la vida en comunidad. Es un ser social, como ya planteaba Aristóteles, que sólo en la compañía de sus semejantes encuentra las condiciones necesarias para el desarrollo de su conciencia, racionalidad y libertad, características que lo distinguen de los otros animales. Y precisamente por ser consciente, racional y libre, el hombre posee derechos inalienables y deberes morales, mientras que el animal sólo tiene instintos y hábitos básicos.

En la vida del hombre y la mujer están siempre presentes las preguntas: ¿quién soy yo?, ¿quiénes somos nosotros? En el transcurso de la existencia se les da respuesta una y otra vez, sin contestarlas jamás completamente. Por mucha claridad que a veces se alcance, estas preguntas vuelven a surgir. 

Para la psicología, la identidad es una necesidad básica del ser humano. Responder a la pregunta quién soy yo, es tan necesario como recibir afecto o alimentarnos. La respuesta que se logra no es absoluta y siempre está cambiando, pero nunca dejamos de buscarla. Erich Fromm plantea que "esta necesidad de un sentimiento de identidad es tan vital e imperativa, que el hombre no podría estar sano, si no encontrara algún modo de satisfacerla". 

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(Fragmentos del seminario Las trampas del ego)
Denkô Mesa
Octubre 2011