Zazen

ZAZEN LA MEDITACION ZEN
(SENTARSE Y SENTIRSE)
Lunes 21:30 a 22:30

en YOGASHALAMARBELLA c/ Jacinto Benavente,21 LOCAL 20. (Entrada por C/Calvario frente al hotel Baviera)

22 de agosto de 2011

El viento precioso


"Durante zazen, la expiración ha de ser larga, calmada, descender hasta el fondo de los intestinos. Si vuestra postura no es buena, es dificil de respirar así. Entonces, cread la postura que deje descender libremente la expiración hasta el fondo de los intestinos. Cuando el cuerpo y la respiración son correctos, el espíritu está distendido, confortable. Sensei nos decía a menudo: "Zazén ha de volverse confortable, agradable". El confort del Dharma. Hay toda clase de conforts. El confort de la cama, el confort del ego; pero Zazen es probar el confort del Dharma. Si no practicais Zazen, no podreís conprender este confort. El confort de la naturaleza, el confort sin objetivo. La expiración debe ser tan larga y profunda como sea posible. La naturaleza ordinaria humana es estar mejor, estar bien, no estar mal. Cuando ovidáis lo mejor y lo peor, el confort del Dharma aparece.Vuestro aliento vital aparece.




Cuando olvidáis lo justo y lo falso, el hombre y la mujer, el pasado y el futuro. Dogen dice:"hasta que vuestro cuerpo y vuestro espíritu no estén en paz, confortables, no podréis ser verdaderamente felices". Un monje pregunto al Maestro Ummon:"¿Qué ocurre cuando la hojas caen y el arbol se desnuda?". Es decir, ¿Que ocurre cuando pensamientos, ideas, opiniones, emociones, ataduras, problemas psicológicos, deseos, que ocurre cuando todo esto cae, cuando todas las hojas caen? El maestro Ummnon respondió:"El cuerpo manifiesta el viento precioso".

20 de agosto de 2011

Ecuanimidad (upeka)




No rechazo, no apego, no indiferencia. ¿Qué significa esto?

Se entiende como ecuanimidad a la práctica del equilibrio emocional. Los humanos somos como funambulistas de circo, tratando de mantenernos erguidos y estables sobre el cordel de la mente (pensamiento, emociones, sensaciones…) El meditador tiene en cuenta que los tres venenos (avidez, odio e ignorancia) son simples contaminaciones mentales que surgen de una mente inestable.

¿Dónde está el secreto de la ecuanimidad? Ante nuestros propios ojos: es una cuestión de práctica continuada. Si estamos demasiado cerca de lo que está aconteciendo ante nosotros, nos podremos quemar; si estamos demasiado lejos, lo podremos perder. Apego y rechazo son dos movimientos emocionales condicionados e inconscientes, a veces, impulsados por instintos muy primitivos que aún se manifiestan en nosotros. Por ello, se trata de contemplar tranquilamente cada uno de nuestros impulsos y deseos en cada área de la vida. Veremos así que aquello que observamos, se manifiesta a veces como gozo y en otras ocasiones como fracaso; a veces como ganancia, a veces como pérdida. Ya dijo Dôgen zenji: “Aunque ames la flores, éstas terminan por marchitarse; aunque las odies, las malas hierbas, crecen”.

Les propongo que tomen como punto de partida, como hipótesis de trabajo, la experiencia de anattā (en pāḷi:), esto es, la ausencia de identidad personal (Insustancialidad. No-yo. Carencia de un yo perdurable. Carencia de una existencia intrínseca) algo que ya realizó el mismo Budha, como bien sabemos, otro ser humano, idéntico a cualquiera de nosotros, que también deambulaba entre sus idas y venidas. No es un dios para adorar, sino un orientador de la experiencia despierta.

Otra de las claves de esta práctica de la ecuanimidad pasa por admitir la realidad de la impermanencia. Evidentemente, nos resistimos a ello, pero no nos queda otra salida, más bien, es la única alternativa que tenemos, si realmente queremos ser felices dentro de este universo en constante mutación. Ya dijo Shakespeare:

"Estamos hechos de la misma materia que los sueños
y nuestra pequeña vida termina durmiendo."

Sin embargo, las resistencias forman parte del yo condicionado, son la herramienta más poderosa que tiene el “ego” para perpetuarse a sí mismo. Las resistencias,  expresadas en sus más variadas formas, son contrarias a la práctica de la ecuanimidad. Cualquier tipo de fijaciones no hacen más que entorpecer el dinamismo natural de la vida.

Por el contrario, si somos capaces de practicar la ecuanimidad en la que todo es visto y aceptado tal cual es, estaremos mucho más cerca de sentirnos bien y mejor a cada instante. Se trata de aprender a fluir y adaptarse. Mantenemos una actitud de vigilancia relajada de nuestras pasiones-emociones y observamos el oleaje (a veces suave, a veces intenso) que entretiene nuestro corazón. Para que el equilibrio tenga lugar, el meditador no se detiene en ningún contenido, no alimenta la experiencia agradable o deleitosa, por mucho que sea sublime, no juzga bajo bien y mal, ni tampoco el rechazo, el rencor o la ira por mucho que surjan con fuerza. Ni tampoco  la indiferencia, que es una emoción aunque no lo parezca. El practicante no se  detiene. Si lo hace, caerá, así caiga del lado de la luz o de la sombra. Es decir, así experimente estados placenteros o dolorosos. No obstante cuando caemos, lo reconocemos y sencillamente aceptamos (paciencia) que hemos caído, y sin orgullo ni humillación nos levantamos y seguimos caminando por el cordel. Si te caes siete veces, levántate ocho.

Cuando un ser humano se adiestra en esta práctica y se mantiene en equilibrio sobre el cordel de la mente, experimenta la emoción de la pura libertad, esto es, la ecuanimidad. La ecuanimidad es la sonrisa misteriosa que nos nace del fondo del ser cuando todo se ha perdido y seguimos caminando, no nos detenemos, hay otras vivencias que vivir. Fluir y adaptarse, una excelente receta para ser feliz.

Esta emocionalidad sublime implica un grado de presencia y de observación, de desidentificación de todo lo que surge. Parafraseando al poeta Rumi: “El sufismo es un sentimiento de enorme felicidad después de una enorme decepción.”

Upekkhà es ver con imparcialidad que no es lo mismo que con suma frialdad. Es estar en el medio, no caer en el extremo del apego o deseo o caer en el extremo del odio o resentimiento. Vemos y observamos las cosas tal cual son desde el eje de la práctica, desde una distancia prudencial que nos permite relacionarnos plenamente sin generar apegos, rechazos o indiferencias. No posicionarse ni a favor ni en contra de nada ni de nadie, sino simplemente atestiguarlo. Mirar con calma, anotar sin prisas. Esta es la llave de la felicidad de todos los seres.

Conclusión

El Zen es una práctica integral y equilibrada de todas las vivencias a través de las cuales podemos experimentar una sanación absoluta de lo que somos y del qué y cómo lo estamos haciendo.

Este es el camino de la luz donde caben todos los seres vivientes.
Tienen la puerta abierta.
Un paso adelante.
Ahora.

Denkô Mesa
Julio 2011

13 de agosto de 2011

No hay nada superior a aquello que no sirve para nada




Las personas corrientes montan durante toda su vida un buen número en torno a su reputación, sus preferencias, su carrera y lo que es de su gusto. Andan constantemente husmeando como un perro, esperando pillar algo en algún lado. ¿Y qué conseguimos con ello? ¡Nada! Cuando al fin comprendas que así no consigues nada, no habrá ya nada que buscar. Encuentras la paz en zazen, en abandono del cuerpo y de la mente.

¿Eres tú quien haces zazen? ¡No! ¡Es zazen quien te hace a ti!
Cuando alguien quiere descansar, debe hacer un alto en su actividad. Hacer un paréntesis en sus actividades significa tomarse vacaciones de ser persona. Significa dejar de ser  persona corriente. Cuando te tomas un descanso y abandonas tu condición de persona corriente, eres un Buda. Por eso es comprensible que Buda no goce de gran reputación entre la gente corriente.
La enseñanza del Buda es incomparable. No tiene nada que ver con lo que divierte a las personas corrientes. La enseñanza del Buda es lo que menos gusta a los seres humanos.
Zazen no aporta nada. Zazen no es una herramienta humana. Las herramientas de los seres humanos son destruidas por los humanos. Lo eterno, por el contrario, no tiene nada que ver con los seres humanos.
No invoques el nombre de Buda esperando obtener una limosna. Cuando invoques el nombre de Buda tiene que de ser para nada.
Tenemos que entregar el cuerpo y el espíritu para aquello que no sirve para nada. No hay nada superior a aquello que no sirve para nada. Sólo lo que no sirve para nada es absoluto. Pero si tratas de sacar algo de ello, no obtendrás nada.
Todo en la vida conlleva costes. Nada es de balde. Por eso no encontramos sentido a hacer nada completamente de balde. No hay nada que requiera mayor determinación que hacer una cosa totalmente en balde.
Si practicamos la Vía del Buda como queriendo de ese modo atesorar algo, entonces no hacemos sino agrandar nuestro ego.
“Hacer sin más” significa simplemente hacer sin más [1]. Hablar sin más, sentarse en zazen sin más, comer sin más. Hacer sin más significa vivir sin perder la cabeza por la recompensa.
Una vez me preguntaron: “¿De verdad es tu propósito liberar a todos los seres vivos?” Respondo: Hago simplemente lo que aquí y ahora debe hacerse. Que eso tenga o no que ver con la liberación de los seres es una cuestión sobre la que más tarde otros dirán lo que tengan que decir. Ahora yo sólo hago lo que realmente hay que hacer. Ni por la sociedad ni por ninguna otra cosa. Lo hago sin preguntarme qué va a reportar.
Todo lo que haces hazlo sin más, para nada. Si cuidas del prójimo, hazlo sin más, para nada. Si oras, hazlo sin más, para nada.
La verdadera comprensión consiste en no pensar en ganancias. Consiste en abandonar este cuerpo y entregarse al Buda.
Cuando una persona se entrega al Dharma, ya no hay titubeos ni vacilaciones. Cuando lo abandones todo, hasta el último resto, siéntate recto sin más, sin titubeos ni vacilaciones.

10 de agosto de 2011

"No puedes evitar que los pájaros vuelen en torno a tu cabeza, pero sí puedes impedir que hagan su nido en tus cabellos." Proverbio Budista


De las Cuatro Nobles Verdades

En el momento de su iluminación, el Buda anunció lo que se conoce como las Cuatro Nobles Verdades. Es budista quien acepta como norma de vida las Cuatro Nobles Verdades y el Sendero Óctuple.
#La verdad del sufrimiento - Hay sufrimiento en el nacimiento, en la enfermedad, en la vejez y en la muerte. Hay sufrimiento en atraer lo que deseamos y en alejarnos de lo que nos produce displacer. Hay sufrimiento, pues, en la propia existencia por el propio hecho de existir.
# La verdad de la causa del sufrimiento -  El sufrimiento tiene una causa última que es nuestros deseos constantes ... Ni siquiera podemos mantener nuestros pensamientos y nuestras emociones quietos: van de un lado a otro sin descanso. Es esta sensación de insatisfacción lo que marca nuestra existencia humana. A su vez, si analizamos cuidadosamente esta situación, nos damos cuenta de que su trasfondo es el deseo perenne de satisfacer, siempre y en primer lugar, las demandas de nuestro yo. Tres son las raíces del sufrimiento: Ego, ignorancia y deseo.
# La verdad del  cese del sufrimiento - Y Buda dijo: "Y esta, monjes, es la noble verdad del cese de dukkha (Sufrimiento, insatisfacción vital): la restante disminución y cese del aferramiento, la renuncia, el abandono, la liberación, el dejar ir ese mismo aferramiento". El cese del Ego, la Ignorancia y el Deseo conlleva a la Iluminación y al cese de la insatisfacción.
# La verdad del Camino del Cese - En la práctica del Camino Óctuple se haya la cesación de dukkha. El humano que se acerca al Camino y lo practica, se libera e ilumina.

Del Camino Óctuple

# Samma ditthi: recta comprensión
# Samma sankappa: recto pensamiento
# Samma vaca: rectas palabras
# Samma kammanta: recta acción
# Samma ajiva: rectos medios de vida
# Samma vayama: recto esfuerzo
# Samma sati: recta atención
# Samma samadhi: recta concentración.

3 de agosto de 2011

Los Budas viven en la ignorancia y los seres ignorantes en la iluminación



El abad de la comunidad de mi templo vio una vez a un grupo de monjes mendigando y dijo: “¡Nunca ante he visto una claridad tan pura!” Nada es tan puro y limpio como la práctica de la mendicidad de los monjes. Si tienes cinco niños que alimentar, ¡colócales cinco sombreros de monje y llévatelos a mendigar!

Vivir conforme a un voto no significa tratar que los demás bailen al son de nuestros ideales. No te burles de los demás, sino trata de ponerte en su piel. ¿Qué pasa si a uno le gusta coleccionar cursis figurillas de porcelana?

En la Vía del Buda no debes buscar ser mejor que los demás. ¿Qué importancia tiene ser mejor que los demás? Tienes que involucrarte en las penas de todos los seres. Alguien que se libera del sufrimiento únicamente a sí mismo es como un cadáver. Buda vive entre los seres humanos.

Yo soy como un camaleón: cuando viajo en tren pongo cara de mal humor para que los niños no me molesten cuando hago la siesta. Podéis imaginaros sus caras de sorpresa cuando, al apearme, les sonrío alegremente y les deseo buen viaje.

El Kannongyo[1] trata sobre la treinta y tres formas distintas que adopta el bodisatva de la compasión. Estas formas no son dioses ni divinidades. Los Budas y Bodisatvas adoptan la forma de los seres que sufren. Tampoco tú deberías mantenerte separado de los demás sólo porque no quieres tener nada que ver con las ilusiones colectivas de la gente. Compasión significa comprender perfectamente los sentimientos humanos de quienes te rodean. Cuando un niño llora, debes consolarlo. Un Buda ha de poder ver las cosas a través de los ojos de los seres que sufren. Así de amplio ha de ser el terreno de juego de tu práctica vital.

Sólo cuando desapareces sin dejar rastro puede hablarse de gran compasión. Mientras quede algún vestigio de ti, no puede hablarse de compasión.

Incluso si lo único que te importa es ganar dinero, será preciso que entiendas a tus congéneres. Y si quieres explicarle algo a alguien, precisarás de una buena dosis de intuición: sólo cuando comprendas el marco de referencia desde el cual tu prójimo ve las cosas, podrás explicárselas de manera que las entienda.

La educación es una interacción entre corazones.

No estudies por el examen, estudia porque es divertido. Estudia porque de verdad quieres aprender. La tarea del profesor ha de consistir en orientar a los alumnos hacia esta forma de aprender.

Cuando te enfadas con alguien, en tu fuero interno no debes estar realmente enfadado. Siempre has de disponer del suficiente margen de maniobra para reír de nuevo al instante siguiente. Siempre que le echo una bronca a alguien, río a la vez en mi corazón.

“Hago el voto de liberar a todos los seres, antes de alcanzar yo mismo la liberación”.[2] 

Pero , dado que no es posible ayudar a alguien si antes no has comprendido tú mismo la enseñanza del Buda, esto significa en último término que tenemos de practicar junto a todos los demás.

Los Budas de los tres mundos llevan sobre sus espaldas a los seres que sufren; por eso están inmersos de lleno en la ilusión. Los seres que sufren son llevados a hombros por los Budas y, de ese modo, se encuentran en la cima de la sabiduría iluminada. En realidad, no hay Budas aparte de los seres que sufren, ni seres que sufren aparte de los Budas

Gran compasión significa estar indisolublemente ligado a los seres humanos.

Suponiendo que llegues a morir por haberlo dado todo por los demás, ¿es de verdad eso tan malo? Lo único importante es tener un corazón que nada espera para sí mismo.

Para mí, la vida monacal representa una pérdida: me he hecho monje para inmolar este cuerpo en aras de la enseñanza del Buda.

Hay sacerdotes que están todo el día holgazaneando en el templo, fumando cigarrillos y esperando a que alguien se muera para oficiar los funerales. Como discípulo de Buda, no debes confundir la vida sacerdotal con un negocio. Tienes que acabar con los negocios religiosos. ¿No es éste el sentido de la Vía de los Budas y Ancestros? No hay nada reprochable en asistir a un entierro para hacer un donativo a los allegados del difunto o para predicar el Dharma. Pero no es honesto que los sacerdotes cobren por sus sermones.