Zazen

ZAZEN LA MEDITACION ZEN
(SENTARSE Y SENTIRSE)
Lunes 21:30 a 22:30

en YOGASHALAMARBELLA c/ Jacinto Benavente,21 LOCAL 20. (Entrada por C/Calvario frente al hotel Baviera)

20 de febrero de 2011

Efectos fisiológicos y psicológicos de la Meditación Zen II



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Aquí presentaremos la última parte que trata sobre los efectos y modificaciones generados por la práctica de la Meditación Zen.
Los cambios y beneficios mencionados a continuación se extienden, también, tanto a la práctica de la oración profunda como de la contemplación.

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Hipometabolismo:


Según datos recogidos en Japón, el practicante Zen en meditación profunda, reduce el consumo de oxígeno hasta el 20 %. Semejante estado de hipometabolismo se da sólo tras cuatro o cinco horas de sueño natural. En el sueño prolongado y en los estados de hibernación el hipometabolismo suele ir acompañado de una significativa disminución de la temperatura corporal. Curiosamente, no ocurre este fenómeno en los casos de hipometabolismo durante las aludidas prácticas de meditación.
Hay todavía otra curiosa diferencia entre las modificaciones fisiológicas producidas en la meditación o en el sueño. Durante el sueño la disminución del consumo de oxígeno llega de un modo lento y progresivo, de tal manera que sólo después de cuatro o cinco horas se ha reducido en un 8 %, en la meditación tal aminoramiento llega rápidamente, apenas tras cuatro o cinco minutos de oración profunda, y alcanzando un 10 al 20 por %. La medicina desconoce, por ahora, otro medio capaz de esta proeza.

Ritmo cardíaco y presión arterial:
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Experiencias de laboratorio, científicamente controladas por especialistas, han descubierto que la persona en estado de meditación presenta un ritmo cardíaco progresivamente más lento. Asimismo, disminuye la presión arterial. Estudiosos del sistema cardiovascular aprovecharon ese descubrimiento y empezaron a entrenar en las técnicas del relax con pacientes hipertensos. Los resultados fueron claramente positivos. De ahí dedujeron que las prácticas de misticismo, como la meditación trascendental, benefician clínicamente a las personas que sufren de hipertensión arterial.
Es obvio que las personas dedicadas a la meditación contemplativa, o a otra forma de oración profunda, gozan de esos mismos beneficios para la salud.

Hondas Alfa:

Los análisis electroencefalográficos han detectado alteraciones características en la actividad eléctrica del cerebro del hombre en oración, demostrando que los monjes budistas, por ejemplo, despliegan un ritmo cerebral de ondas alfa mientras simultáneamente sienten un gran bienestar físico y psíquico. Las ondas alfa tienden a crecer de amplitud a medida que la meditación se prolonga, fenómeno que sucede raramente durante el sueño natural. Se desconoce aún el significado psicobiológico de dichas ondas alfa; sólo se sabe que aparecen y se intensifican a medida que la persona se relaja. El ritmo de las ondas alfa lo descubrió en 1924 el médico alemán Hans Berger. En el E.E.G. (electroencefalograma) son una señal indicativa de la no-actividad en el córtex cerebral, y por tanto de actividad en la zona subcortical más profunda. Semejante ritmo aparece cuando la persona se halla en fuerte vigilancia interior (por eso se le llama también “estado hipnagógico”). En conclusión, puede decirse que el estado alfa equivale a un gran acumen de la conciencia interior.
La imbricación del estado alfa con la oración radica en el hecho de que justo en tal estado de gran penetración de la conciencia interior es donde tiene lugar la oración profunda. Es decir, que se necesita entrar en el estado alfa para llegar a la oración profunda.
Pero, por otra parte, no deben confundirse ambas cosas, estado alfa y oración profunda; ésta, en el caso cristiano, es algo mucho más rico: es fe, amor, gracia, mística del encuentro con Dios vivo.
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Alteraciones neurovegetativas:


Se dan aún otras mutaciones del ritmo de vida en la persona que ora o medita, demostrativas de que siempre hay un estado de gran distensión psicobiológica, juntamente con una disminución de la actividad del sistema nervioso simpático: el ritmo cardíaco disminuye en unas tres pulsaciones por minuto, la respiración se hace más sosegada. Y se ha constatado que cualquier individuo, sin un previo entrenamiento especial, es capaz de producir los mismos efectos en cuanto se pone debidamente en auténtico estado de oración.

Alteración del estado de conciencia:

A los cambios fisiológicos observados en los estados de relax y de oración contemplativa siempre corresponde una alteración del estado de conciencia. La conciencia psicológica se presenta como “un todo continuo que va desde el relativamente profundo estado de insconsciencia, por un lado, hasta el estado de gran sensibilidad, por otro. Tal “continuo” pasa del estado de coma, por el sueño y la pérdida de los sentidos, al estado de vigilancia y de alerta.
Este característico estado de conciencia de quien ora profundamente, conocido desde hace muchos siglos tanto en las varias culturas orientales como en las occidentales, suele ser mencionado como éxtasis, clarividencia, sublime hermosura y algo en extremo placentero.

Los efectos dinámicos de la verdadera oración siempre son por los menos dos: uno corresponde a las meditaciones que experimenta la persona del propio orante, en su espíritu y en su cuerpo; el otro son los cambios producidos en el ambiente de la persona que ora.

Las alteraciones fisiológicas del relajamiento, hipometabolismo, disminución del ritmo cardíaco y el abajamiento de la presión arterial afectan inevitablemente a la disposición anímica, en el sentido de facilitar la distensión frente al natural desgaste -“stress”- de la vida moderna causada por la hiperactivación del sistema nervioso autónomo. Este control de las reacciones nerviosas permite mejorar en el campo de la ansiedad y de la frustración. Quien reza habitualmente en las condiciones requeridas suele ser una persona calma, tranquila, segura, paciente, confiada y emprendedora.


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Efectos fisiológicos y psicológicos de la Meditación Zen I


La práctica de la meditación -y en este caso de la Meditación Zen, nos aporta importantes beneficios, similares a los cambios generados con la práctica de la oración profunda y la contemplación.
Como mencioné en la entrada anterior haremos referencia a algunas de las tantas modificaciones que se generan, a partir de la práctica de la Meditación Zen, aportando datos extraídos del libro “BENEFICIOS DEL ZEN PARA UN OCCIDENTAL” de Marco Antonio de la Rosa Ruiz Esparza.

Desde el punto de vista científico se pueden observar cambios fisiológicos relacionados con la actividad mental del practicante. Entre los efectos fisiológicos podemos mencionar los siguientes:

Reducción de la tasa metabólica a 25-30 %.
Reducción del consumo de oxígeno total en 20 por %.
Reducción de la frecuencia respiratoria de 12-14 a 4-6 respiraciones por minuto.
Aumento cuantitativo de las ondas alfa en el E.E.G. (electroencefalograma).
Aparición de ondas zeta.
Reducción de la presión arterial a una medida de 20 por % en los pacientes hipersensibles.
Aumento (hasta quintuplicarse) de la resistencia cutánea.
Modificaciones del Ph y del bicarbonato de sodio en la sangre.
Reducción en la producción de uropepsina.
Disminución del flujo cardíaco (flujo de sangre en el corazón) de un 25 por %.

Entre los efectos psicológicos mencionaremos los más habituales:

Mayor capacidad intelectual y aumento de la energía y de la eficacia en cualquier tipo de actividad.
Mayor capacidad de reacción psicofísica.
Mayor calma e eliminación de la tensión mental y física.
Sensación y sentimiento de mayor seguridad y de prudencia al hablar y actuar.
Aumento de la capacidad creativa, de la productividad inventiva, del discernimiento, de la intuición y de la concentración (en el estudio, por ejemplo). O facilitación del aprendizaje y la memoria.
Pérdida del deseo de alucinógenos o de drogas depresivas, del alcohol, del tabaco, del café, o total eliminación de estos estupefacientes en las personas viciadas.
Atenuación de síntomas de algunos condicionamientos corporales, insomnio, hipertensión.
Retraso de variables relacionadas con el envejecimiento.
Mejor movilización de los recursos corporales para afrontar circunstancias intensas como accidentes, monotonía sensorial, infortunios, etc.
Disminución de la respuesta fisiológica a situaciones de estrés agudo y crónico. El estrés crónico afecta a niveles de cortisol, testosterona, THS, GH y LH. Los niveles de estas hormonas responden diferencialmente al estrés agudo y crónico. Se ha encontrado que en meditadores la respuesta hormonal es menor tanto en situaciones de estrés agudo como crónico.
Sumado a ello puede notarse cómo el practicante reconoce una serie de manifestaciones ajenas él, antes de iniciarse en su práctica meditativa:

Un notable ensanchamiento del margen de libertad interior en los procesos resolutorios (decisiones y opciones personales).
Un profundo sentimiento de armonía y equilibrio interior.
Una mejoría en las condiciones generales de su salud.
Un crecimiento de la sensación de felicidad y de alegría de vivir.

Se podría decir que la meditación puede ayudar a que la mente y el cuerpo sean más flexibles y, por tanto, se adapten mejor a las nuevas circunstancias tanto internas como externas; y que los cambios biológicos y psicológicos bruscos (respuestas biológicas y psicológicas a situaciones difíciles o muy estresantes) produzcan un “menor impacto” en los meditadores. Llegando incluso a sugerir que la flexibilidad y/o adaptabilidad biológica podría constituir uno de los correlatos biológicos de la expansión de la consciencia y, por tanto, del crecimiento personal.

Así la meditación podría definirse como atención vigilante, plena, sostenida y, desde esta perspectiva, el aprendizaje de la misma consistiría en un entrenamiento de la mente en su capacidad de dirigir y focalizar voluntariamente la atención. Este aprendizaje, en el que el entrenamiento de la voluntad forma una parte esencial, permite llegar a controlar el discurso interior mental. Este control permite percibir que el yo no es el pensamiento y este descubrimiento, a la vez que es esencial en los procesos de crecimiento personal, podría ser una de las puertas de entrada a la experiencia de otras formas de consciencia. A esto puede añadirse que la transformación se da en muchos aspectos de la personalidad: en lo moral, psicológico y hasta en el aspecto físico y fisiológico. Resultados que muchos consiguen sólo elaborar penosamente a lo largo de meses o años de psicoterapia.
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El Zafu es apreciado y respetado en el Zen. No es un cojín vulgar, sino el asiento del Buda. El origen del Zafu se remonta al Buda Shakyamuni. Se cuenta que antes de inmovilizarse en Zazen, el Buda se fabricó un cojín de hierbas secas, con el fin de poder bascular la pelvis hacia adelante y poder apoyar con fuerza las rodillas en el suelo. De esta manera se consigue una postura estable y equilibrada y una curva lumbar justa.
Cuando llegamos delante del Zafu saludamos con las palmas de las manos juntas a la altura del pecho -Gassho-, manifestando así nuestro respeto hacia el lugar en el que nos convertiremos en Buda.
Nos sentamos tranquilamente sobre el centro del Zafu, con la columna erguida en la Postura de Loto, Medio Loto o Postura de Diamante
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19 de febrero de 2011

Zazen Wasan (El Canto de Zazen) Hakuin


Todos los seres son desde el principio Budas.
Es como el agua y el hielo;
Sin agua no puede haber hielo.
Fuera de los seres vivos, ¿dónde puede haber Budas?
El no saber que la verdad está aquí, nos hace buscarla en la distancia. ¡Qué lástima!

Es como uno, que en el agua llora por estar sediento;
Es como un niño de una casa rica que se ha extraviado en la pobreza.
La causa de nuestro girar a través de los seis mundos
Es que estamos perdidos en los caminos oscuros de la ignorancia;
Extraviándonos cada vez más en la oscuridad.
¿Cuándo nos liberaremos del nacimiento y la muerte?

La meditación Zen del Mahayana
Está más allá de toda alabanza.
El ser dadivoso, el ser moral y otras perfecciones,
El invocar el nombre de Buda, el arrepentimiento, la disciplina,
Y muchas otras acciones correctas,
Todo retorna de nuevo a la práctica de la meditación.

Por el mérito de un solo zazen
Innumerables manchas acumuladas se destruyen.
¿Cómo puede haber un camino erróneo para él que hace zazen?
El paraíso de la Tierra Pura está a la mano.
Cuando con reverencia esta verdad es escuchada incluso una sola vez,
Él que alaba esto y felizmente lo acoge, obtiene méritos sin final.
Cuántos méritos más entonces obtendrá él que se convierte internamente
Y confirma directamente su propia naturaleza –
Que su propia naturaleza no es naturaleza.

Tal, ha trascendido las palabras vanas.
El portón se abre, y la causa y el efecto serán uno.
Directamente corre el camino – ni dos, ni tres.
Tomando como forma la forma de no-forma,
Yendo o retornando, siempre está en casa.

Tomando como pensamiento el pensamiento de no-pensamiento,
Cantando y danzando, todo es la voz de la verdad.
Amplio es el cielo y sin límites el Samadhi,
Radiante la luna llena de la sabiduría cuádruple.
¿Qué permanece para ser buscado? El Nirvana está claro ante él.
Ese mismo lugar es el paraíso del Loto,
Ese mismo cuerpo es el cuerpo de Buda.

15 de febrero de 2011

No eres tú quien practica zazen.

por Kodo Sawaki (*)

¿Cuál es en realidad el sentido de nuestra vida? ¡Nuestra vida no tiene ningún sentido! Gracias a zazen llegas finalmente a un punto en el que ya no esperas nada de la vida, ni siaquiera de zazen.

Dices que imitar al Buda no tiene nada de divertido. Si imitas a un ladrón te convertirás inmediatamente en ladrón. Lo magnífico de este vulgar cuerpo humano es que con él podemos imitar a Buda.
Con este cuerpo, que hasta hoy has entregado a los juegos de azar, puedes practicar zazen también y “entrar de golpe en la esfera del Tathagata”[1]. Esta entrada en la esfera del Tathagata se refiere al zazen practicado por una persona corriente que hasta un instante antes de entrar en ella, se agita nerviosa calculando las pérdidas y las ganancias.

Nunca acabarás por completo con tus ilusiones. Algunos dicen: “No quiero alardear, pero ya no tengo ilusiones”. Trata de no practicar zazen como si estuvieras pelando una cebolla. Aunque alcances el satori, o lo que sea que logres, eso no es auténtico. En lugar de ello, practica zazen con la mentalidad de persona corriente, cargada de ilusiones e impulsos. Perdido como estás en los seis mundos del sufrimiento, siéntate simplemente en zazen con este cuerpo. Cuando simplemente te sientes de esta manera, tu mente de mono y tu voluntad de caballo se volverán no-pensamiento[2], y tus ilusiones aparecerán como lo que en realidad son: verdad inmaculada. Esto es lo que, en el Eihei Koroku[3], Dogen Zenji llama “el loto en medio del fuego”.

Si tomo lo que no es mío, soy un ladrón, inmediatamente,  en ese preciso instante. Si por el contrario practico zazen, soy de inmediato un Buda. Para eso no hace falta ninguna técnica. Para ser Buda sólo he de creer en zazen y sentarme. Ése ya no es “Kodo Sawaki”, sino algo mucho más allá.

En ese momento, ¿qué es lo real? ¡La postura de tu cuerpo! Lo que suceda en tu conciencia no es el problema. El verdadero problema se resuelve en el momento en que te entregas a la forma correcta de sentarte. Si llevas las cavilaciones sobre tus problemas hasta sus últimas consecuencias, al final no te quedará otra cosa que simplemente sentarte. No tienes más alternativa que practicar. Finalmente llegarás a la práctica de ‘simplemente sentarte’[4], en la que el cuerpo y la mente son abandonados[5].

En el mundo humano todo gira siempre en torno al dinero, a la carrera profesional, a la buena comida y a la diversión. Pasamos toda nuestra vida corriendo detrés del sexo, de las golosinas y otros cebos. Zazen significa decir adiós a todo eso,  significa descansar de ‘ser humano’.

¿Qué significa practicar? ¡Acabar con el modo de ser humano! Significa tirar la toalla como ser humano.

¿Qué significa ‘pensar sin pensar’?[6] Significa tomarse vacaciones de nuestro ser humano. Si te despides del mundo humano, tomarás la distancia necesaria para dirigir la vista hacia ti mismo y arrojar luz sobre ti mismo.

¡Despréndete de ti mismo! No te quedes contemplando la luna. La luna brilla por sí sola.

Nuestras ilusiones no tienen fin. No hay nada que podemos hacer para cambiarlo. Tampoco se trata de cambiar nada: se trata simplemente de ser. Esto significa sentarse sin más. Cuando entiendas que no tienes más opción que ésa, dejarás de meterte en callejones sin salida.

¿Por qué vivimos en realidad, en este instante? Vivimos en la gracia de la gran luz y por eso deberíamos poner fin a nuestras artimañas egoístas y regresar a nuestra verdadera naturaleza. Esto quiere decir que debemos desembarazarnos de nuestra ansiosa ambición de ‘más, más y más’, y entregarnos por completo a la verdadera vida que se realiza en cada instante en y a través de nosotros. Para ello no necesitas hacer absolutamente nada. Si te entregas por completo a este instante serás sencillamente zazen y zazen se sentará por y a través de ti.

Debes creer en este ‘simplemente sentarse’. Creer significa que las dudas sobre la naturaleza universal de tu propia existencia se disipan: “¡Es cierto! ¡Este 'yo', 'mi' y 'mío' no han existido nunca en realidad!”. Así es como se clarifican tus dudas sobre el zazen y entonces te das cuenta de que no tienes más opción que sentarte. Esto es lo que significa creer en ‘simplemente sentarse’.

Cuando te sientas en zazen, no eres ‘tú’ quien practica zazen. Ahí sólo hay un espacio ilimitado. Es éste espacio ilimitado quien practica. Este espacio ilimitado es el verdadero objeto de la fe en zazedn.

En zazen dejas de ser ‘tú’. Te haces uno con la gran naturaleza, o mejor dicho, la gran naturaleza regresa, por fin, a ti mismo.

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Extraído del libro "El Zen es la mayor patraña de todos los tiempos", de Kodo Sawaki.
Traducido del alemán por el Grupo de Traductores de Luz Serena.

(*) Kodo Sawaki ha sido uno de los más grandes maestros de la historia moderna del Zen japonés. Popularmente se le conocía con el nombre de "Kodo sin morada" ya que se negó siempre a vivir en un templo y prefirió recorrer el país, viajando siempre solo, enseñando zazen en las cárceles, en las fábricas, en las universidades, allí donde hubiera alguien deseoso de oír el Darma y de practicarlo. Dio clases en la Universidad Zen de Komazawa, fue educador en el segundo monasterio Soto de Japón, el famoso Sojiji. Su enseñanza podría ser resumida en dos puntos: exactitud en la práctica de zazen y estudio constante del Shobogenzo del Maestro Dogen. Murió en 1966, después de haber enseñado durante toda su vida a laicos y monjes. Su cuerpo fue entregado por deseo suyo a la Facultad de Medicina de Tokyo.
Entre sus principales discípulos destacamos a Shuyu Narita Roshi, Kosho Uchiyama Roshi, Suzuki Kakuzen Roshi y Taisen Deshimaru Roshi.

9 de febrero de 2011

La importancia de la atención en el ámbito educativo





Dicen los expertos que las tres reglas que resumen el desarrollo de una atención plena son:


1. No debe haber interferencia


Se trata de mantener el eje, de mirar en una misma dirección al principio, consolidar la percepción y no reaccionar ante los estímulos de manera automática y compulsiva, sean del tipo que sean. Una mirada amplia sin centramiento genera un mundo disperso. Si hay presencia hay atención. Si hay ausencia hay dispersión. Es necesario mantenerse sobre ello para penetrar en la naturaleza de los fenómenos.


2. No caer en la fijación


La vida siempre fluye, la impermanencia es real aunque no lo queramos admitir. Sin embargo, podemos fluir y adaptarnos a las circunstancias cambiantes. Se trata de ralentizar el tiempo necesario para ver lo que sucede, lo suficiente para que el fotograma no se queme. La concentración no es fijación, es una mente estable que permanece adecuadamente orientada.


3. No llegar a la identificación de lo que acontece


El egoísmo es la gran neurosis del llamado mundo moderno. Padecemos de une adhesión excesiva hacia las personas, hacia los objetos. Perdemos con facilidad la perspectiva y por tanto la capacidad de observar con ecuanimidad y plena objetividad. Siempre añadimos nuestros gustos y preferencias sobre lo que acontece. Se trata de ver sin tocar, esto es, de entregarse plenamente a la experiencia presente, fundirse con lo que estamos haciendo, ser la vivencia sin dejarnos arrastrar por los hábitos y programas adquiridos.


La atención como un enfoque educativo requiere de dos grandes fundamentos, la paciencia (control de calidad ante los automatismos) y la perseverancia (mantenida a lo largo de la mirada). Se trata de entregarse completamente a la experiencia del presente, fundirse en lo que somos y estamos haciendo, ser la vivencia y no hacer como si.


Recapitulando


La Alfabetización Emocional es la Segunda Revolución del Saber Básico. La primera fue hace casi 300 años cuando las personas eran analfabetas racionales, que no sabían leer y escribir. Ahora sucederá lo mismo con quienes olviden las emociones y las pasiones. Entonces es posible decir que el auto-conocimiento es el primer paso para alfabetizarse emocionalmente. Después, la persona aprende con las otras personas a comprenderlas, a aceptarlas como son, a confiar, valorizar y convivir adecuadamente. Sin embargo en nuestra sociedad todos queremos cambiar el mundo, pero nadie quiere cambiarse a sí mismo.


Podemos sanar esta manera equivocada de ver y de transitar por el mundo, ¿cómo? Tomando conciencia de nuestros actos, palabras y pensamientos, haciéndolo de manera atenta. Éste es el poder de la atención y la importancia de incorporarlo en nuestros sistemas educativos. Acompañemos a los otros en su propio proceso desde un estado de centramiento, apertura, respeto y tolerancia.


Quiero concluir con unas palabras del Satipattana Sutra:


“El mejor camino para acabar con la tristeza
y la miseria de este mundo
es la práctica y el cultivo de la atención.”

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Denkô Mesa

La meditación zen ayuda a reducir el dolor




La meditación Zen contribuye a aumentar el espesor del cerebro y como consecuencia, reduce la sensibilidad al dolor, según investigadores de la Universidad de Montreal en un estudio publicado en la revista Emotion de la American Psychological Association.
Los investigadores compararon el grosor de la corteza (la materia gris) de practicantes y no practicantes de meditación Zen, y descubrieron que esta antigua disciplina oriental podría fortalecer la región central del cerebro que regula el dolor, dijo el autor principal del estudio, el doctor Joshua A. Grant, de la cátedra de Fisiología de la Universidad de Montreal y del Instituto Universitario de Geriatría de Montreal.
Los resultados corroboran las conclusiones de un estudio anterior efectuado por Grant bajo la dirección de Pierre Rainville, de la misma universidad.
Los científicos reclutaron 17 adeptos confesos de la meditación y 18 que no practicaban. Midieron su sensibilidad al dolor con la aplicación de una placa caliente en las pantorrillas y el registro por resonancia magnética nuclear estructural de su cerebro.
Según la resonancia, las regiones centrales del cerebro que regulan las emociones y el dolor eran significativamente más gruesas entre los practicantes de la meditación que entre los otros.
``Las dolorosas posturas de la meditación Zen podrían contribuir al incremento de la corteza y a una mejor tolerancia al dolor'', estimó Joshua Gran