Zazen

ZAZEN LA MEDITACION ZEN
(SENTARSE Y SENTIRSE)
Lunes 21:30 a 22:30

en YOGASHALAMARBELLA c/ Jacinto Benavente,21 LOCAL 20. (Entrada por C/Calvario frente al hotel Baviera)

31 de diciembre de 2010

Entre el Cielo y la Tierra.

Zazen es sentarse y sentirse. Sentirse no como ego, no como ese personaje que vamos interpretando. Sentirse con la carne, con los hombros, con los huesos, con la mente. La práctica de zazen nos permite desidentificarnos de los aspectos más superficiales de nuestro ser y acceder progresivamente al despertar total de nuestro verdadero Yo, al reconocimiento total de todos los aspectos de nuestro ser.

Durante zazen la columna vertebral es importante. La columna vertebral es el eje de nuestra vida, el canal de transmisión entre la tierra y el cielo, entre el padre y la madre, entre el mundo espiritual invisible y el mundo material visible. La columna vertebral, la médula espinal que contiene, es el eje de nuestro mundo, el árbol de nuestra vida.

Durante zazen tenemos que empujar bien el suelo con las rodillas, estirar bien la columna vertebral de manera que podáis clavar bien la coronilla en el cielo.

Sentarse en zazen es encontrar el eje justo en la postura, situarnos en el centro mismo de nuestro universo. En la práctica de zazen hay un aspecto muy importante de centramiento que solamente se produce cuando tomamos conciencia de qué es lo realmente importante en nuestra vida. Qué es lo que realmente no tiene importancia en nuestra vida y qué es lo que realmente importa.

La vida cotidiana está llena de acontecimientos. Es como una comedia de Almodovar en la que entran y salen continuamente personajes, aparecen situaciones trágicas, cómicas, desagradables o placenteras.

Encontrar el centro en importante. Vivir desde el centro, apoyarnos continuamente en lo que consideramos el fundamento de nuestra existencia. Sabemos que somos seres que hemos nacido aquí, en este mundo, que hemos aparecido como los champiñones que aparece a la mañana en medio del bosque. Sabemos que nuestro tiempo de existencia es limitado, que nuestra energía es limitada ¿Qué hacer?.

¿Cómo emplear el tiempo? ¿Hacia dónde dirigir nuestra energía vital?.
Tarde o temprano, pero mucho antes de lo que imaginamos, todo el mundo perceptible   el que sentimos, vemos y pensamos   desaparecerá. Antes de que nos demos cuenta, nuestra existencia individual  se habrá disuelto. ¿Cómo ser auténticos durante este tiempo de vida?, ¿cómo vivir la forma ? ¿Cómo ser seres humanos auténticos? La toma de conciencia de la columna vertebral es importante. La verticalidad es lo que nos distingue dentro del orden animal o vegetal. El Gran Espíritu o el Orden Cósmico ha querido que nos levantemos sobre nuestra patas traseras, con lo cual el circuito energético de nuestro cuerpo ha sido completamente transformado. Resultado de esta transformación es la inteligencia y también la conciencia.

Cuando caminamos en kinhin (1), o simplemente cuando permanecemos de pie en la sala o fuera, debemos realizar plenamente nuestra condición de cuadrúpedos erguidos sobre nuestras patas traseras. Todas las dificultades que aparecen en zazen son debidas a la obstrucción del fluido energético entre el cielo y la tierra. Cuando nos sentamos en zazen hay que hacerlo sobre la base del sexo, sobre el perineo. Es muy importante tomar conciencia de este punto. A través de él las energías de la tierra penetran en nuestro cuerpo. Si estamos atentos podemos sentir cómo la energía asciende a lo largo de nuestra columna durante la inspiración. Podemos sentir el estado actual en el que nos encontramos. Esta ascensión llega hasta la coronilla. Aquí la energía de la tierra entra en contacto con la del cielo. Desde la coronilla, la energía del cielo desciende por la parte anterior del cuerpo: de la cima al entrecejo, de aquí al paladar superior, de aquí a través de la lengua desciende hasta la garganta, pecho, plexo solar, hasta el bajo vientre, el perineo. Desde aquí el canal principal de energía vuelve a subir por la espalda. De esta manera se completa el circuito. Desde el bajo vientre descienden también dos canales importantes a través de las piernas. Estos sirven como descarga o toma de tierra. Hacer que la energía circule en este sentido es importante.

Cuando la energía va irrigando los centros energéticos importantes los va despertando. Al mismo tiempo va despertando las características propiamente humanas.

Los seres humanos hemos engendrado y trasmitido un karma(2) negativo, un karma de dolor, sufrimientos, de lucha. Al mismo tiempo hemos ido trasmitiendo la vía de Buda, la semilla o la naturaleza de Buda. Nosotros mismos, aquí y ahora, somos frutos de este karma negativo e inconsciente heredado hasta nosotros a través de nuestra familia, padres, colegios y sistema sociocultural y, al mismo tiempo, tenemos la plena potencialidad de despertarnos completamente a nuestra naturaleza de Buda.

Karma negativo es aquel que está impulsado por los bonno. Bonno son percepciones distorsionadas de la realidad debido a la ignorancia, a la oscuridad, a la falta de conocimiento y realización. Nuestros padres y nuestros profesores nos han trasmitido muchos puntos de vista que nosotros consideramos válidos y verdaderos, pero que en realidad son creadores de infelicidad. El karma negativo es el que nos conduce a la infelicidad, a la falta de alegría, a la falta de amor. Es el que hace de nosotros seres encerrados en sí mismos, doloridos o resentido, seres con la mente empañada por emociones tóxicas y, al mismo tiempo..., somos Buda.

Cuando buscamos el camino, buscamos la liberación del karma negativo, la realización de nuestra más íntima naturaleza. Cuando recibimos la ordenación de bodisatva(3) hacemos el voto de cortar todo mal.  Cada uno debe sentir qué es el mal. Cada uno debe sentir en su propio corazón, en su propia mente, en su propio cuerpo qué es el mal. El mal, como los bonno, es aquello que causa perturbación, aquello que bloquea la vitalidad natural de los seres, la capacidad de amar de crecer y expandirnos. El mal es aquello que empaña la bondad natural de los seres, aquello que duele. El resultado de una acción perversa es siempre el dolor, ya sea para uno mismo o para los demás. Mientras que el bien es aquello que expande el corazón, que da alegría, que potencia la vida. El bien hace que los seres vivan confiados, seguros. En definitiva todos los seres vivientes aspiramos a la felicidad, todos queremos vivir en un estado de felicidad, no queremos experimentar dolor ni desgracia, pero pensamos que este estado es algo que nos viene de fuera, como un premio, como un cuponazo de la ONCE. O esperamos que sea otra persona la que nos aporte  felicidad. Hasta cierto punto esto puede ser cierto, pero la verdadera causa de la felicidad se haya en nosotros mismos, en los pensamientos, palabras y acciones que realizamos en cada momento. Cuando nuestros pensamientos palabras y acciones surgen de una mente pura y bondadosa, de una mente que vive claramente para el bien de todos los seres, los resultados serán cada vez más cercanos a la felicidad individual y colectiva. Si por el contrario la mente es impura, está contaminada por reacciones de odio, de envidia, de rivalidad, caemos en la tela de araña de la infelicidad y no podremos más que generar infelicidad en nuestro entorno.

¿Qué es el bien y qué es el mal?. El Bodhisatva del Budismo Mahayana hace el voto de acabar con todo el mal que le ha sido trasmitido, hace el voto de trasformarlo en bien para el presente y para el futuro. A menudo, cuando vivimos en la inconsciencia y nos dejamos llevar por un comportamiento compulsivo, no hacemos más que perpetuar el mal karma que nos ha sido trasmitido por nuestros antecesores. A cada instante tenemos el reto de crear una nueva vida, un karma nuevo, de hacer sampai ante todos aquellos que nos han precedido, todo nuestro agradecimiento por haber perpetuado el fuego sagrado de la vida ante nosotros y a partir de ahí, nosotros nos hacemos responsables de nuestro fuego.

De alguna manera debemos dejar de ser los hijos de nuestros padres. De alguna manera debemos crecer para hacernos responsables de nuestra existencia, para trasmitir a las generaciones futuras un karma más limpio, más depurado del que hemos recibido de nuestros padres. El hecho de que cada generación haya asumido su responsabilidad para con la humanidades lo que ha permitido que la humanidad haya progresado generación tras generación.

Es algo muy bueno el que hayamos dejado la ciudad creada por nuestros antecesores y nosotros mismos hayamos tomado le decisión y la responsabilidad de crear un nuevo mundo. No obstante, cambiar de lugar físico no basta. Es importante que aquí no sean reproducidos los karmas negativos de nuestros padres. Es importante que la transformación sea real y profunda, en lo más profundo de nuestra estructura corporal y mental. Sólo así estaremos dando un paso hacia adelante. Sólo así estaremos creando algo realmente bueno para nosotros y para las futuras generaciones. Este lugar es sobre todo un lugar de transformación interior, un crisol, un horno alquímico en el que poder purificar y quemar los restos del viejo karma y trasformarlo en cristal trasparente, en cuarzo translúcido. No olvidéis esto. Que cada uno asuma su propia responsabilidad, que cada uno asuma su propia transformación.

Esto es lo que más necesitamos desde el fondo de nuestro corazón.
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Notas.
(1) Kin Hin, meditación caminando.
(2) karma, ley de la causa y del efecto. La causay el resultado de nuestras acciones. 
(3) Bodisatva, en el Budismo Mahayana, aquel y aquella que hace el voto de trabajar por el bien de todos los seres vivientes.

Vida simple, corazón profundo.
Dokushô Villalba
Ediciones Miraguano, Madrid

30 de diciembre de 2010

Kinhin



Cuando practique kinhin, camine en el sentido de las agujas del reloj alrededor de la sala, manteniendo las manos en posición shasshu. De la cintura para arriba, la postura debe ser la misma que en zazen. Dé el primer paso con el pie derecho. Con la inspiración se desplaza ágilmente como un tigre penetrando en la selva, con la espiración se asienta como un dragón penetrando en el océano. Camine lenta y suavemente como si estuviera de pie en un sitio. No arrastre los pies ni haga ruido.

Camine hacia adelante y, cuando dé la vuelta, gire siempre a la derecha. La palabra kinhin significa “ir recto”. Cuando termine el kinhin, de téngase e inclinase. Camine a un ritmo normal alrededor de la sala hasta regresar a su asiento.

Zazen

No hacemos zazen para volvernos Buda,
hacemos zazen porque somos Buda o Dios.
Maestro Kosen Thibaut


LA POSTURA DEL DESPERTAR

La práctica de zazen es el secreto del Zen. Zazen es difícil, lo sé, pero si lo ejercitamos cotidianamente es muy eficaz para la expansión de la conciencia y el desarrollo de la intuición. Zazen no sólo desprende una gran energía, es una posición de despertar. Durante su práctica no es necesario obtener algo. Su objeto es sólo la concentración en la posición, la respiración y la actitud del espíritu.


La posición. Sentado en el centro del zafu (cojín redondo) se cruzan las piernas en loto o en medio loto. Si se encuentra una imposibilidad, se cruzan simplemente cuidando no colocar un pie sobre la pierna. Sin embargo, conviene apoyarse firmemente en el suelo con las rodillas. En la postura del loto los pies oprimen en cada muslo zonas que comprenden los principales puntos de la acupuntura correspondientes a los meridianos del hígado, la vesícula y el riñón. En la antigüedad, los samurais estimulaban automáticamente estos centros de energía por la presión de los muslos sobre el caballo.

La actitud del espíritu. La respiración adecuada brota de una postura correcta. De igual modo, la actitud del espíritu fluye naturalmente de una profunda concentración sobre la posición física y la respiración. Sentados en zazen, dejamos correr las imágenes, los pensamientos, las formaciones mentales que surgen del inconciente como nubes por el cielo límpido… sin oponernos, sin aferrarnos a ellas. Como sombras delante de un espejo, las emanaciones del subconsciente pasan, torna y se desvanecen. Y se llega al subconsciente profundo sin pensar, más allá de todo pensamiento, hishiryo, pureza verdadera.

El Zen es muy simple y al mismo tiempo muy difícil de comprender. Es un problema de esfuerzo y repetición… como la vida. Sentados sin ningún tipo de fin ni espíritu de provecho, si vuestra respiración y la actitud de vuestro espíritu están en armonía, comprenderéis el verdadero Zen, captaréis la naturaleza del Buda.

FUENTE: Extraído del libro "La Práctica del Zen" del Maestro Taisen Deshimaru

¿Qué es el Budismo Zen?




El Zen nació hace dos mil quinientos años en la India, cuando Buda Shakyamuni realizó el despertar. Esta experiencia se ha legado sin interrupción de maestro a discípulo, formando así la línea de transmisión del Zen. Luego de haberse practicado por más de mil años en la India, en el siglo V Bodhidharma lo introdujo en a China. El Zen, con el nombre chino de Chan, conoció en este país una gran apertura y encontró un terreno favorable para su difusión. En el siglo XXII, el monje japonés Dogen, luego de un viaje a la China, lo introdujo en el Japón. Fundador de la escuela Soto, el maestro Dogen es uno de los filósofos más importante dentro del Budismo.

¿Una filosofía? ¿Una religión? El Maestro Deshimaru (el Bodhidharma contemporáneo, como se lo suele llamar, por haber introducido esta práctica milenaria en Occidente), decía que el Zen está más allá de la filosofía y de la religión. Es la fuente, la esencia, la pureza de la tradición, la pureza de la iluminación de Buda que se ha transmitido hasta hoy de hombre a hombre. ¿Cómo? Mediante la práctica de la postura de Buda, el zazen, método milenario que se ha legado atravesando los tiempos, de maestro a discípulo.

Shakyamuni, el hombre, es el fundador del Budismo, la vía del despertar. Pero esta vía y este despertar no pueden limitarse en un tiempo y en un espacio. El despertar existía antes de Shakyamuni y la vía engloba todo el universo, porque el primero sólo debe realizarse ya la segunda, practicarse. El Buda nunca proclamó profeta o mesías; tampoco dijo ser el enviado de algún dios. No elaboró dogmas, no propuso sacrificios. La vía que muestra a sus adeptos es, por sobre todas las cosas, humana: en nosotros mismos se encuentra la raíz y el origen de la vida y la muerte. Jorge Luis Borges dijo que el Budismo era la única religión que nunca provocó una guerra. Este hecho, lejos de ser una estrategia de difusión, es intrínseco al Budismo, cuyo objetivo es resolver el problema del sufrimiento y de la muerte. La comprensión del carácter impermanente de todos los fenómenos (entre ellos, nosotros mismos), el no apego, y el abandono del ego, son sus planos fundamentales. “Toda existencia es vacío. No hay nacimiento ni comienzo, ni pureza ni mácula, ni crecimiento ni disminución”.

El Budismo es entonces la comprensión y la adhesión a todas las leyes del universo para resolver el sufrimiento que nace en el espíritu humano debido a la ignorancia: la realidad última es no-vida, no-muerte. Pero cuando hay que vivir, se asume plenamente la vida; y cuando hay que morir, se asume plenamente la muerte. Así, el problema del sufrimiento o el desarrollo de fenómenos de nuestra vida, producidos por la ley del Karma (la ley de las causas y de los efectos) es una cuestión de estado de espíritu. Por eso, el Budismo es la práctica del despertar y del abandono de la ignorancia. Dice un antiguo sutra: “Nuestra ley y nuestra práctica no tienen más que un sabor, el de la libertad”.

Dogen o “el Fundador”, como lo llama Ryokan, aludiendo a la escuela Zen Soto, nunca se refirió a una “congregación Zen” ni a una “congregación Soto”. Prefirió hablar de verdad cósmica, de dharma correcto, y del zazen como método para realizar el dharma en todo nuestro cuerpo, pues la práctica con el cuerpo es la clave de su enseñanza: “Zazen es el método que educa a cada una de las células de nuestro cuerpo para seguir el orden cósmico”.

El maestro Dogen es el autor del Shobogenzo (Tesoro del ojo del verdadero dharma): “La vía del Budismo es estudiarse a sí mismo, estudiarse a sí mismo es olvidarse de sí mismo, olvidarse de sí mismo es despertar a todas las existencias del cosmos.” “El espíritu que busca a Buda es el espíritu que reconoce la impermanencia del mundo. Cuando realizamos la impermanencia de todas las cosas que sentimos compasión por nuestro espíritu egoísta, buscador de riquezas y de fama. Abandonar este espíritu egoísta es encontrar el espíritu puro (sin nada), fuente de acciones eternas.”Recibimos nuestro cuerpo de nuestros padres; pero todas las existencias son ku, impermanentes, cambiantes, sin sustancia. Realicen esto con todo el cuerpo y, aquí y ahora, la vida es eterna.

26 de diciembre de 2010

Sentarse y sentirse

Se ha creado un bonito espacio abierto a toda aquella persona que le interese practicar zazen (meditacion zen).
Nos reunimos los lunes y miercoles a las 21:15 hora
Estamos situados en "YOGASHALAMARBELLA" calle Jacinto Benavente,21 LOCAL 20.
(Entrada por C/Calvario frente aL hotel Baviera)
contactos yogashalamarbella@gmail.com o dojozenmarbella@gmail.com

25 de diciembre de 2010

Poema del maestro Denko mesa

“La meditación no se inicia con el sonido de la campana.

La meditación no se acaba con el sonido de la campana.

En verdad, no hay nada que esperar
al experimentar el pasado y el futuro en este  presente continuo.”