Zazen

ZAZEN LA MEDITACION ZEN
(SENTARSE Y SENTIRSE)
Lunes 21:30 a 22:30

en YOGASHALAMARBELLA c/ Jacinto Benavente,21 LOCAL 20. (Entrada por C/Calvario frente al hotel Baviera)

15 de noviembre de 2012

Más alto sí, pero no más claro



Por lo general buscamos sentirnos mejor. Todos sabemos que podemos hacerlo, pero el caso es que no lo somos. Dicen por ahí que las apariencias engañan, sin embargo somos expertos en maquillaje existencial. Éste es un viejo oficio, como igual de añejo es el antiguo arte del darse cuenta.

Como digo, impulsados por el anhelo del bienestar, generamos múltiples tentativas para conseguirlo. Por ejemplo, acudimos al cine a ver una buena película (si es con cotufas mejor), darse un buen masaje de vez en cuando suma, también el tomarse un mojito con los colegas en la fiesta de turno, etc. Por otra parte, ansiamos el calor de la vida en pareja, nos proyectamos hacia la consolidación de un hogar y entonces, si vienen hijos, creemos que son nuestros y creamos el territorio llamado familia. También nos desvivimos por alcanzar un desarrollo profesional que permita la compra de casas, pisos, joyas, coches y así un sinfín de banalidades, pero resulta paradójico que los seres humanos vivimos desorientados y con grandes dosis de insatisfacción. ¿Dónde está la causa de este malestar? ¿Cómo podemos perdernos tanto? El Budha mismo se hizo esta pregunta. La respuesta surge desde la experiencia despierta.

Estamos atontados. Nos sucede lo que nos sucede porque permanecemos bajo el efecto de un enorme estado de confusión, basado en una notable falta de atención. Y no son otros los que han creado este estado. Hablo claro, ésta es la droga de la ignorancia que no debe ser confundida con el analfabetismo. Es un estado de oscuridad que no permite ver con nitidez la realidad. Es un error de percepción ilusoria, una deficiencia cognitiva grave, a través de la cual tratamos de extraer de lo impermanente un estado de bienestar y felicidad duradera.

Teniendo en cuenta todo esto, la vía espiritual se presenta con un único propósito, asentar correctamente la práctica meditativa a fin de disolver las causas del desconcierto, esto es, enseña a abrir bien los ojos y permanecer presentes, no ausentes. En cualquier caso, baste decir que no es lo mismo estar y hacer que aparentar y hacer como si. Todos estamos bien equipados y facultados para disponer correctamente la conciencia y desarrollar la capacidad de darse cuenta, pero sólo en un contexto adecuado, bajo una guía correcta, junto con un propósito acertado y una actitud justa se da esta anhelada transformación.

¿A qué esperas? Sólo existe  un momento y es éste.
Denkô Mesa
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Aunque el mapa no es el territorio...

he aquí una buena guía

El silencio es creador




Por Consuelo Martín

¿Puede crearse lo positivo de algo negativo? Con la palabra silencio evocamos una negación, un vacío, pero no nos referimos al obvio vacío de sonidos o al dejar de hablar sino al vacío del ruido de los pensamientos y los hábitos condicionados que impiden oír lo que está detrás. Es silencio de lo mecánico y repetitivo, de la memoria del pasado y de todo aquello que sin cesar está tapando la sinfonía aún no escuchada de la Vida total.

Cuando nos abrimos a esa música, ¿qué es lo que sucede en nosotros? Tener unos minutos de silencio es un privilegio, una gracia, que nos devuelve misteriosamente a nosotros mismos. Y cuando somos tocados por esa mano providencial nos quedamos respetuosamente callados y amorosamente vigilantes para escuchar y sentir esa Presencia silenciosa en el interior de la Conciencia.

Podemos vivir muchos niveles de silencio. Desde los tres modos básicos de experiencia, por las sensaciones, por las emociones, por los pensamientos, podemos descubrir los tres niveles básicos del silencio. Y los tres están interrelacionados, ya que cada zona que se silencia facilita el profundizar en otras.

El silencio es sobre todo, silencio del pensamiento. Cuando el pensamiento se ha silenciado, ya no se opone, no juzga, no calcula con astucia la acción, no es protagonista en suma, sino callado y sereno transmisor de lo que la Inteligencia dicta. Lo real está fuera del pensamiento y del tiempo, por eso decimos que está en el silencio. La palabra silencio evoca un estado que no niega nada de lo real. Sólo niega el ruido que impide percibir directamente aquella realidad desconocida.

No significa desde luego que la realidad sea inmóvil y callada ni tampoco que para vivenciar un estado de conciencia verdadero tengamos que quedarnos mudos y paralizados. En la quietud y el movimiento, en el silencio y la palabra se expresa igualmente lo real.

Se debe observar sin embargo con atención y discernimiento que hay un movimiento verdadero, expresión de lo que es, como una bella danza es el libre bailar de la Vida inteligente. Mientras que hay un movimiento que surge del conflicto de una mente obstruida por la visión parcial e ilusoria. Este último produce una acción mecánica, desordenada y confusa porque no es creativo.

También podemos encontrarnos con la Palabra Verdadera, creación directa de la Inteligencia en el silencio del pensamiento, la Palabra que evoca la lucidez de donde ha nacido y trae consigo la fuerza creadora de la verdad. Es la palabra unificadora de realidades. Y cuando alguien la pronuncia es porque él mismo es esa Palabra creativa. Se distingue muy bien de aquella otra palabra, expresión del pensamiento egocentrado, que nacida de lo limitado y lo confuso, produce efectos similares en la superficie de la conciencia.

Conforme vamos avanzando en esta dirección, va siendo una evidencia para nosotros lo inesperado. Donde parecía no haber más que negación de realidades aparece una dimensión diferente de realidad. El vacío de lo limitado está lleno de lo ilimitado. Y como lo que tiene límites es siempre expresión de lo que es sin límites, el silencio de la conciencia abierta al infinito es plenitud y potencia creativos.