
la gran postura en la que nos sincronizamos
con el universo, y con todos los seres de la
existencia. Permaneciendo así, sentados,
shikantaza (solo sentados, sin hacer nada),
y Mushotoku (sin espíritu de provecho),
nos salimos de la rueda de la acción y nos
situamos exactamente en el centro de dicha
rueda, quedando como meros testigos, meros observadores de lo que sucede en ese
momento. En loto o medio loto, erguidos,
con la cabeza tocando el cielo y con las
rodillas clavadas en el suelo, trascendemos
el devenir de la existencia y entramos en
sintonía con el Cosmos. Zazen es la esencia del Zen. Como dijo el maestro Deshimaru: Sin Zazen no hay Zen.
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