Zazen

ZAZEN LA MEDITACION ZEN
(SENTARSE Y SENTIRSE)
Lunes 21:30 a 22:30

en YOGASHALAMARBELLA c/ Jacinto Benavente,21 LOCAL 20. (Entrada por C/Calvario frente al hotel Baviera)

14 de junio de 2012

¿Cuánto apego eres capaz de reconocer?



El ser humano mira y se relaciona mediante una percepción difusa. El ser humano no contempla los fenómenos tal y como son. A esta ilusión mental que genera fijación, contracción, apego o resistencia en el budismo se la denomina ignorancia. 

Sin embargo, también existen momentos libres de inconsciencia. Es necesario que reconozcamos estos espacios en nosotros. Gracias a la práctica meditativa se genera un estado de presencia incondicional. Todos tenemos la capacidad de conectar directamente con la experiencia acontecida, sin distorsionarla con ningún tipo de expectativas. Cuando aprendemos a ver sin mirar, cuando abandonamos el impulso manipulador, todo surge, se desarrolla y manifiesta de forma natural. Para lograr este estado participativo, te ruego reflexiones sobre lo siguiente: ¿cuántos apegos eres capaz de reconocer?

1. apego a los placeres sensuales

Todo fenómeno es objeto de atracción/captación por parte de los sentidos. Podemos incluso sentirnos atraídos por las experiencias “agradables” de la meditación. Es el terreno resbaladizo de la adicción, la fascinación y el encanto. La cultura occidental es una cultura caracterizada por la avidez y el consiguiente desengaño al no poder satisfacer todo aquello que se plantea. El deseo es la antesala del placer y la publicidad produce sujetos deseantes. Vivimos una realidad teleprogramada.

Las llamadas sociedades modernas crean individuos incapaces de colmar todas las apetencias que éstas les ofrecen; los seres humanos se sienten frustrados y envidiosos de no tener lo que posee el vecino de al lado: es el veneno de la envidia. Creemos que nos falta algo cuando en realidad ya lo somos todo. Así, una salida ilusoria a esta profunda insatisfacción pasa por salir a comprar de forma desmedida y compulsiva. Comprar, acumular bienes materiales, añadir experiencias novedosas, no son la salida a a insatisfacción existencial. Como dice Antonio de la Marina, “el consumismo es el reino momentáneo de los caprichos” La apetencia es el nivel más bajo del deseo porque una vez satisfecho, el breve y limitado placer, queremos más y más. Éste es el signo más característico de las mal llamadas “sociedades desarrolladas”.

2. apego a los puntos de vista

Nos rebelamos cuando se pone en tela de juicio nuestros propios juicios o se ponen en entredicho nuestras opiniones. Nos apegamos a tener la razón. He aquí una buena práctica: en lugar de preguntar, ¿quién tiene razón?, podemos convertirlo en, ¿qué puedo aprender de esta enseñanza? Es de sabios tener una mente abierta a lo que nos creemos ser. Como dice el poema: “El hombre sabio no tiene ego pues todas las existencias son su ego”

El maestro Bankei que vivió en el siglo XVII acuño la frase que empleó a menudo: “No te pongas de tu parte” El ego siempre quiere tener la razón. El individualismo es su religión de poder.

3. Apego a uno mismo

Esta es la verdadera causa del sufrimiento humano, la identificación excesiva hacia este cuerpo-mente del que nos creemos propietarios. Una consecuencia de este apego es el miedo a la pérdida y a la muerte. Hemos creado toda una estructura vacía y hueca de sensaciones, recuerdos, emociones, pensamientos y anhelos espirituales que reúnen un conjunto de condiciones cambiantes y efímeras. No somos nada.

Que cada cual saque sus propias conclusiones. Nadie va a hacerlo por ninguno de nosotros. Somos los únicos responsables de la realidad que creamos a cada instante. Podemos hacerlo bajo el amparo de la luz de la atención plena o bien hacerlo bajo las estrechas miras de una mente condicionada.

Termino parafraseando al propio Budha quien dijo: “No debemos apegarnos a nada que denote yo o mío. Quien haya oído esta verdad, ha oído todas las enseñanzas.”
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Denkô Mesa
Junio 2012

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