Zazen

ZAZEN LA MEDITACION ZEN
(SENTARSE Y SENTIRSE)
Lunes 21:30 a 22:30

en YOGASHALAMARBELLA c/ Jacinto Benavente,21 LOCAL 20. (Entrada por C/Calvario frente al hotel Baviera)

12 de julio de 2012

Confrontación serena



Un practicante, entregado a la Vía, debe plantearse con seriedad preguntas tales como: 

¿Por qué medito? 
¿Para qué lo hago? 
¿Con quién? 
¿De qué manera? 

Esta confrontación serena es fundamental en el camino del conocimiento. 

Si el practicante las formula en la privacidad, corre el riesgo de caer en los derroteros del engaño, esto es, la manipulación y la autorreferencia. Únicamente tiene sentido esta indagación consciente cuando la práctica se desarrolla en el seno de un grupo estable de practicantes y bajo la guía de un maestro espiritual. Esta cercanía y continuidad dan consistencia a la misma. La supervisión es importante porque solos nos hacemos muchas trampas sobre lo que es o no es la práctica del darse cuenta. Por todo ello, en el budismo Mâhâyâna se encuentran orientaciones como ésta: “no tengas avidez de Dharma”. 

¿Qué pretendemos conseguir al sentarnos en meditación? Nuestra mente oscila entre el mundo de los deseos, caracterizado por un flujo de identificaciones hacia aquello que consideramos atractivo y el territorio del rechazo ante fenómenos que catalogamos como desagradables. Dicho esto, debemos tener en cuenta que los practicantes pueden caer bajo la enfermedad zen, cuyos síntomas aparecen cuando la persona se deja llevar por proyecciones idealizadas, esto es, rechaza absolutamente todo aquello que no sea acorde a esta tradición ya milenaria. Si no encuentra la supuesta luminosidad en el mundo circundante y en las relaciones cotidianas, tenderá a alejarse de ellas, juzgándolas además como incorrectas y de escaso nivel o importancia. Éste es un error de bulto que debe subsanarse.

La práctica del Zen no tiene propietario. La meditación todo lo abarca y todo lo integra. En ella nada falta y nada sobra. Cuando un practicante se sienta en zazen, su meditación pudiera ser comparada al viejo arte del tiro con arco. Debe aprender a enfocar correctamente y dirigir la flecha hacia la diana antes de soltar (léase la motivación o la intencionalidad por la que se practica). Sin embargo, a diferencia de esta disciplina, en zazen no es posible errar el tiro porque la mirada se posa en el universo por entero. 

En la experiencia de la unicidad todo es Dharma. No ha lugar para las antipatías o las preferencias en la práctica meditativa. Para ello mantén presente una actitud alerta y contemplativa. Cuida la estabilidad de la postura. Fúndete con el acontecimiento, sea cual sea y como se presente. Fluye a través de una respiración oceánica y reposa sostenido en el vacío fértil creador. Ante ti el Dharma del Budha. No debes esforzarte por hacer zazen. Eres zazen.
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Kusen (Enseñanza oral) 
Dojo Zen de Tenerife
9 de julio de 2012
Maestro zen Denkô Mesa

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