Practicar es acceder a la experiencia del despertar.
Todos los seres humanos estamos llamados a tener esta vivencia clarificadora.
No perdamos el tiempo, nos va la vida en ello.
¿Cómo hacerlo?
Se trata de aprender a dejarse estar en el fondo estable. Reposar nuestro cuerpo-mente en lo que llamo la permanencia apacible, ahora bien, la tranquilidad no debe confundirse con pasividad. ¡Cuántas justificaciones nos hacemos para no hacer lo que verdaderamente merece la pena hacer!
La paz mental junto con la apertura del corazón nos permite eliminar los viejos hábitos poco virtuosos, al mismo tiempo que nos aporta autoconfianza. La creación de condiciones favorables para acceder a la experiencia son:
1. Encontrar un espacio apropiado para la práctica
2. Prepararlo adecuadamente
3. Disponer de un tiempo para la meditación
4. Hacerlo desde la motivación justa
5. Mantener una postura correcta (respiración consciente)
6. Fortalecer el bien, dejar pasar lo innecesario
Todo esto se concreta naturalmente en lo cotidiano. Como se lee en el Madhyamakasastra del maestro Nagarjuna:
“No hay nada que comprender, absolutamente nada. No hay nada revelado, nada expuesto “Como apariencias (maya) son aquellos seres que buscan la liberación, como un sueño. Puesto que apariencia y seres son uno, no dos; sueño y seres son uno, no dos. Todas las cosas (Dharma) son como apariencias, como un sueño… Hasta el Nirvana es como una apariencia, como un sueño, así os digo.”
Es de la paz mental de donde surge una percepción pacífica del mundo.
Esto es zazen, sentarse y morar en plenitud.
Tienen esta posibilidad de abrirse a la experiencia.
Sobran las palabras. Quien quiera leer los signos, que los lea y actúe en consecuencia.
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Denkô Mesa
Marzo 2012

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