ZAZEN LA MEDITACION ZEN (SENTARSE Y SENTIRSE) Lunes 21:30 a 22:30 en YOGASHALAMARBELLA c/ Jacinto Benavente,21 LOCAL 20. (Entrada por C/Calvario frente al hotel Baviera)
2 de mayo de 2012
Los 14 preceptos del monje Zen Thich Nhat Hanh
No seas idólatra ni te ates a ninguna doctrina, teoría o ideología,
incluso a las Buddhistas. Todos los sistemas de pensamiento son medios
de guía; no son la verdad absoluta.
No creas que el
conocimiento que tienes en este momento es la verdad inmutable,
absoluta. Evita ser de mentalidad estrecha y atarte a los puntos de
vista presentes. Aprende y practica el desapego de los puntos de vista
para estar abierto a recibir los puntos de vista de los demás. La verdad
se encuentra en la vida y no meramente en el conocimiento conceptual.
Prepárate para aprender a través de toda la vida y a observar la
realidad en ti mismo y en el mundo en todo momento.
No fuerces a
los demás, ni siquiera a los niños, por ningún medio en absoluto, a
adoptar tus puntos de vista, ya sea por autoridad, amenaza, dinero,
propaganda o incluso educación. Sin embargo, por medio del diálogo
compasivo, ayuda a los demás a renunciar al fanatismo y la estrechez.
No evites el contacto con el sufrimiento ni cierres tus ojos ante el
sufrimiento. No pierdas la conciencia de la existencia del sufrimiento
en la vida del mundo. Encuentra maneras para estar con aquellos que
están sufriendo por todos los medios, incluyendo el contacto personal y
las visitas, imágenes, sonido. Por tales medios, despierta tú mismo y a
los demás a la realidad del sufrimiento en el mundo.
No
acumules riqueza mientras millones están hambrientos. No tomes como el
objetivo de tu vida a la fama, el provecho, la riqueza o el placer
sensual. Vive simplemente y comparte el tiempo, la energía y los
recursos materiales con quienes están en necesidad.
No
mantengas ira u odio. Tan pronto como surgen la ira y el odio, practica
la meditación sobre la compasión para comprender profundamente a las
personas que han causado ira y odio. Aprende a ver a los otros seres con
los ojos de la compasión.
No te pierdas en la dispersión y en
el ambiente que te rodea. Aprende a practicar la respiración para
recuperar la compostura del cuerpo y la mente, para practicar la
atención, y para desarrollar la concentración y la comprensión.
No pronuncies palabras que puedan crear discordia y causar ruptura en
la comunidad. Haz todos los esfuerzos para reconciliar y resolver todos
los conflictos, aunque sean pequeños.
No digas cosas falsas por
el bien del interés personal o para impresionar a las personas. No
pronuncies palabras que causen desviación y odio. No difundas noticias
que no sabes si son ciertas.
No critiques o condenes cosas de
las que no estás seguro. Habla siempre verdadera y constructivamente.
Ten el valor de hablar sobre situaciones de injusticia, aun cuando
hacerlo pueda amenazar tu propia seguridad. No uses a la comunidad
Budista para ganancia o provecho personal, ni transformes tu comunidad
en un partido político. Una comunidad religiosa debe, sin embargo, tomar
una actitud clara contra la opresión y la injusticia, y debe esforzarse
por cambiar la situación sin engancharse en conflictos partidarios.
No vivas con una vocación que sea dañina para los humanos y la
naturaleza. No inviertas en compañías que priven a los demás de su
oportunidad de vivir. Elige una vocación que ayude a realizar tu ideal
de compasión. No mates. No permitas que otros maten. Encuentra todos los medios posibles para proteger la vida y prevenir la guerra.
No poseas nada que debería pertenecer a los demás. Respeta la propiedad
de los demás pero evita que los demás se enriquezcan con el sufrimiento
humano o el sufrimiento de otros seres.
No maltrates a tu
cuerpo. Aprende a manejarlo con respeto. No veas a tu cuerpo sólo como
un instrumento. Preserva las energías vitales (sexual, respiración,
espíritu) para la realización del Camino. La expresión sexual no debería
ocurrir sin amor y compromiso. En las relaciones sexuales, sé conciente
del sufrimiento futuro que pueda causarse. Para preservar la felicidad
de los demás, respeta los derechos y compromisos de los demás. Sé
plenamente conciente de la responsabilidad de traer nuevas vidas al
mundo. Medita sobre el mundo al cual estás trayendo nuevos seres.
No creas que yo siento que sigo todos y cada uno de estos preceptos
perfectamente. Sé que fallo de muchas maneras. Ninguno de nosotros puede
cumplir plenamente cualquiera de ellos. Sin embargo, debo trabajar
hacia una meta. Esta es mi meta. Ninguna palabra puede reemplazar a la
práctica, sólo la práctica puede hacer a las palabras.
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