El universo entero es un continuo fluir que va de la
vida hacia la muerte, de la muerte hacia la vida. Tomar conciencia de esta
realidad universal es el fundamento del espíritu del despertar.
El budismo Zen no es una vía mágico-mítica que
contempla realidades paranormales que el meditador deba alcanzar o seguir como
un nuevo dogma de fe. El Zen es una ciencia espiritual que optimiza los
recursos de la atención de manera plena y eficiente. El Zen es una alta
tecnología del conocimiento que resuelve la incógnita del por qué estamos aquí
y quiénes somos. Para que esta experiencia cognitiva dé los resultados
esperados, es bien importante generar una actitud de entrega y no resistencia
al proceso depurador al que nos sometemos libremente.
Adentrarse en la Vía del Zen es un trabajo serio que
requiere integridad y honestidad por nuestra parte. No se trata de practicar la
atención plena por ratitos. La vida es demasiado valiosa, como para perder el
precioso tiempo de la existencia humana. Sin embargo, sometidos a los vientos
del karma acumulado, oscilamos de aquí para allá, movidos por los impulsos de
la atracción o del rechazo que tienen como fundamento la oscuridad de la
ignorancia.
No hay más tiempo que éste, pero la autoimagen a la que nos aferramos
ciegamente, se resiste de múltiples y variadas formas al cambio, es más, el Yo
condicionado al saberse en verdad carente de existencia propia, niega este
hecho y se atrinchera en un castillo defensivo que no tiene mayor consistencia
que las hojas de otoño sobre la acera de una calle cualquiera. Basta un leve
soplo para derribar esa atalaya imaginaria en la que nos sentimos aparentemente
seguros. No somos lo que nos creemos ser.
La Vía del Zen es un camino espiritual que
desarrolla el viejo arte del darse cuenta. Es un proceso permanente. Por ello,
decimos que no hay descanso en la práctica de la atención, pero realizarla sin
esfuerzo, requiere el manejo de una libre voluntad que poco a poco vamos
consolidando, casi sin saber cómo, a base de paciencia y continuadas dosis de
perseverancia. De este modo, cuando se dan las condiciones favorables, la
estabilidad ecuánime va dando paso al otro lado del espejo donde todo es visto
tal y como es.
___________
Denkô Mesa
Septiembre
2012

No hay comentarios:
Publicar un comentario