Zazen

ZAZEN LA MEDITACION ZEN
(SENTARSE Y SENTIRSE)
Lunes 21:30 a 22:30

en YOGASHALAMARBELLA c/ Jacinto Benavente,21 LOCAL 20. (Entrada por C/Calvario frente al hotel Baviera)

17 de septiembre de 2012

Sobre la estabilidad ecuánime



El universo entero es un continuo fluir que va de la vida hacia la muerte, de la muerte hacia la vida. Tomar conciencia de esta realidad universal es el fundamento del espíritu del despertar.

El budismo Zen no es una vía mágico-mítica que contempla realidades paranormales que el meditador deba alcanzar o seguir como un nuevo dogma de fe. El Zen es una ciencia espiritual que optimiza los recursos de la atención de manera plena y eficiente. El Zen es una alta tecnología del conocimiento que resuelve la incógnita del por qué estamos aquí y quiénes somos. Para que esta experiencia cognitiva dé los resultados esperados, es bien importante generar una actitud de entrega y no resistencia al proceso depurador al que nos sometemos libremente.

Adentrarse en la Vía del Zen es un trabajo serio que requiere integridad y honestidad por nuestra parte. No se trata de practicar la atención plena por ratitos. La vida es demasiado valiosa, como para perder el precioso tiempo de la existencia humana. Sin embargo, sometidos a los vientos del karma acumulado, oscilamos de aquí para allá, movidos por los impulsos de la atracción o del rechazo que tienen como fundamento la oscuridad de la ignorancia. 

No hay más tiempo que éste, pero la autoimagen a la que nos aferramos ciegamente, se resiste de múltiples y variadas formas al cambio, es más, el Yo condicionado al saberse en verdad carente de existencia propia, niega este hecho y se atrinchera en un castillo defensivo que no tiene mayor consistencia que las hojas de otoño sobre la acera de una calle cualquiera. Basta un leve soplo para derribar esa atalaya imaginaria en la que nos sentimos aparentemente seguros. No somos lo que nos creemos ser.

La Vía del Zen es un camino espiritual que desarrolla el viejo arte del darse cuenta. Es un proceso permanente. Por ello, decimos que no hay descanso en la práctica de la atención, pero realizarla sin esfuerzo, requiere el manejo de una libre voluntad que poco a poco vamos consolidando, casi sin saber cómo, a base de paciencia y continuadas dosis de perseverancia. De este modo, cuando se dan las condiciones favorables, la estabilidad ecuánime va dando paso al otro lado del espejo donde todo es visto tal y como es.
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Denkô Mesa
Septiembre 2012

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