Zazen

ZAZEN LA MEDITACION ZEN
(SENTARSE Y SENTIRSE)
Lunes 21:30 a 22:30

en YOGASHALAMARBELLA c/ Jacinto Benavente,21 LOCAL 20. (Entrada por C/Calvario frente al hotel Baviera)

23 de junio de 2013

En el aire esta noche: puedo sentirlo.



Cuando nos damos cuenta que aquello que sentimos nos acerca a lo que somos es cuando no podemos renunciar a lo que fuimos y al mismo tiempo tomar acción. La inteligencia nos demuestra que nada tiene que ver con nuestro lóbulo prefrontal, sino con nuestras emociones más profundas.

De nada sirve comprender el bosón, el funcionamiento y composición de la energía, de las partículas fundamentales, el espacio-tiempo y la física más avanzada, la astroarqueología, etc… si no somos capaces de conseguir que con esos hallazgos podemos erradicar la injusticia y la miseria de miles de millones de seres que no tienen culpa alguna de sus privaciones. Si los que más tienen no están dispuestos a contribuir de forma solidaria para favorecer a los que apenas tienen nada, si con pequeñas aportaciones e iniciativas desde nuestra precariedad, demostramos que se puede trabajar para poner fin a la pobreza, ¿Cómo es posible que aquellas instituciones que gozan de presupuestos millonarios para llevar a cabo esa misión, no se den cuenta de lo sencillo que es poner fin a la pobreza? ¿Qué hacen con esos fondos? ¿Qué está pasando con el Banco Mundial y con la ONU?

Si realmente queremos comprender a las inteligencias más avanzadas del universo, el único camino es aprender a renunciar a nuestros “egos”, transponernos a la esencia primigenia de la existencia y aceptar que como especie aún nos queda mucho camino por recorrer, mucho por aprender y mucho por lo que trabajar, solucionando los problemas del aquí y ahora.

No puede concebirse la libertad del ser sin la capacidad de reconstruirnos desde dentro, pues hay capas de apegos que nos impiden ver con claridad la verdadera razón de nuestra última existencia.

Mientras queden unos ojos suplicantes en el mundo, mientras quede el más mínimo atisbo de negación de los derechos fundamentales humanos, mientras no seamos capaces de renunciar a la ira, al miedo y al odio, se repetirá una y otra vez la misma canción.

Sea éste un homenaje a todos aquellos que dedican su vida a enriquecer la felicidad de aquellos que sonríen con un simple gesto, que es el que emociona. Y eso, la emoción de sentir y propagar la felicidad es la verdadera retribución que nos hace libres y que nos convertirá en más inteligentes

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