Zazen

ZAZEN LA MEDITACION ZEN
(SENTARSE Y SENTIRSE)
Lunes 21:30 a 22:30

en YOGASHALAMARBELLA c/ Jacinto Benavente,21 LOCAL 20. (Entrada por C/Calvario frente al hotel Baviera)

9 de agosto de 2012

HECHOS NO PALABRAS




Denkô Mesa

Un practicante muestra siempre su contento, entusiasmo y alegría por hacer de cada instante un momento propicio para desarrollar el arte del darse cuenta. Gracias a ello se puede proseguir en el camino a pesar de las dificultades. Gracias al tesón y la perseverancia se van dando los frutos naturalmente. Debemos tener presente que vivimos un momento social convulso. Hemos creado una burbuja que fenece bajo el yugo de satisfacciones inmediatas. Para conseguir algo, necesitamos ponernos a ello, rescatar el viejo arte del artesano que pule con mimo, tiento y paciencia el producto en bruto que tiene ante sus manos y saca lo mejor de él.

La práctica de la atención supone un esfuerzo sostenido a largo plazo. El tono adecuado es fundamental durante la meditación para no caer en la mecanicidad de la misma. Podemos convertirnos en robot zen. Se necesita integridad y seriedad en la práctica de la Vía. El zen no puede ser practicado a ratitos. Ésta es la gran mentira del practicante moderno. ¿Por qué no echan un vistazo a la alta resolución que tomaron nuestros ancestros? Hoy ya no valoramos nada, todo es experiencia espiritual exprés, como la comida rápida, que no sabe a nada.

Los obstáculos son numerosos y varían a lo largo del camino. Sólo mediante una práctica disciplinada y correcta podremos seguir fluyendo por las aguas del samsara. Un viejo Sutra dice: “cuando una ola se levanta, diez mil olas que la siguen.” Tampoco hace falta ser muy sabio para entender que una sola chispa hace arder un bosque entero. Para navegar adecuadamente por estas corrientes turbulentas, el practicante desarrolla y fortalece la virtud de la energía, entendida ésta como el mantenimiento del vigor necesario para practicar. Gracias a ello se puede proseguir en el camino a pesar de las dificultades.

Por tanto, seamos como el agua que fluye constantemente contra una gran roca, incluso una pequeña cantidad de ésta cavará un gran agujero. Éste es el esfuerzo correcto (shojin) Al entrar en contacto con las enseñanzas, una vez hallada la sanación y la medicina para liberarnos de nuestras dolencias, de necios sería no aplicar el tratamiento indicado por el médico. Se trata de hacernos cargo de nuestros gestos, palabras y pensamientos, en definitiva, se trata de asumir la responsabilidad de nuestra propia vida y no hay más tiempo que éste que está pasando.

Dicho esto, no basta con tener el mapa del territorio y el equipaje preparado. No sean como al palomo que se pasó toda la noche haciéndose la cama y lo pilló el amanecer sin haberse todavía acostado. Pasen del dicho al hecho. Sean precisos, no sean descuidados; procedan hacia adelante, no retrocedan. No posterguen, no se justifiquen. Entrega total, sin reservas. La práctica lo que requiere es práctica. Hay sólo dos opciones para entenderlo: no practicar o dedicar todo nuestro esfuerzo encauzando la vida en base al sustento de la práctica meditativa. No es lo mismo hacer que hacer como si hiciéramos. 

La vía del despertar requiere ponerla en práctica todo el tiempo. El bodhisattva se caracteriza porque genera una alta resolución por dedicarse a ello. No hay tiempo que perder. Esta es la realización espiritual: indagar, comprender, aceptar, integrar, trascender y dar a conocer este camino.

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