Zazen

ZAZEN LA MEDITACION ZEN
(SENTARSE Y SENTIRSE)
Lunes 21:30 a 22:30

en YOGASHALAMARBELLA c/ Jacinto Benavente,21 LOCAL 20. (Entrada por C/Calvario frente al hotel Baviera)

3 de agosto de 2012

BENDITA IMPERMANENCIA



BENDITA IMPERMANENCIA

Denkô Mesa

Nuestra mente es como un caleidoscopio, siempre nos presenta múltiples colores o formas distintas de una misma realidad. También se puede asemejar con la imagen de un cangrejo bajo el agua que continuamente envía burbujas, burbujas y más burbujas hacia la superficie. En otras ocasiones nuestra mente se parece más a una botella de sidra sin gas. ¿Qué quiere decir esto? 

Nos pasamos la vida corriendo detrás de satisfacciones que creemos inmediatas, ya sean del tipo emocional, intelectual, corporal, estético… espiritual incluso. Por lo general, no nos permitimos hacer una seria reflexión sobre la existencia, pero los reveses de la vida acentúan en nosotros la realidad de la impermanencia. Nos apegamos a este cuerpo-mente y montamos toda una historia alrededor de la vida-muerte. Nos apegamos al espíritu que dice: “Yo” o “Es mío, es mi mujer, es mi trabajo, mi casa”. Mi…mi…mi… Nos adherimos al convencimiento de lo privado y sólo aceptamos aquello que entra en los terrenos de la individualidad donde creemos que estamos a salvo. Sin embargo, ¿qué pasa con todo esto cuando se paran inspiración y espiración? He aquí una breve historia:

“Un rey tenía una mujer maravillosa. Un día, ella se preparaba para atravesar el gran mar y el monarca estaba muy triste. Uno de sus ministros se acercó y trató de consolarlo: majestad usted tiene la fuerza del conocimiento y sabe que su señora volverá sin tardar, ¿por qué sufre esta tristeza? Y el rey contestó: Lo que me acongoja no es pensar que mi mujer no volverá, sino que temo que a la vuelta su juventud se haya fugado”. 

Eso es sólo ver una parte de la impermanencia, el reflejo de una mirada que se identifica con lo eterno, que se ampara en la insustancial seguridad de los bienes, las relaciones que caducan o la inteligencia que nos dice que aquello que ahora comprendemos también cambia. ¿Tan listos nos creemos? No hay dos momentos como éste del ahora, de hecho, es el único que existe. ¿Cómo y qué estás haciendo para relacionarte con la bendita impermanencia? ¿Cuánto tiempo te queda para practicar, cuánto espacio le dedicas a la búsqueda y respuesta de esta verdad universal?

Entregarnos a la práctica meditativa, aprender a soltar lo superfluo y fortalecer aquello que es verdaderamente necesario, constituye una transformación perceptiva del mundo que requiere de un esfuerzo voluntario. Así que, como dice el Libro de las mutaciones: "una revolución debe alegrar los corazones de la gente", pero hay que prepararse para ella y además querer hacerlo porque nadie va a descubrirlo por ninguno de nosotros. Sin tener en cuenta la fugacidad del tiempo, la práctica se convierte en algo gimnástico o en una pobre técnica de provecho personal. Como dijo el maestro zen Deshimaru:  

“Nos equivocamos pensando que nuestra vida es sólo una línea del nacimiento a la muerte, nos equivocamos pensando que el tiempo es algo paralelo a nuestra vida, que tenemos que correr detrás o que ya ha pasado.” 

En definitiva, ya lo somos todo, pero lo ignoramos por una falta del ejercicio atento. Lo que se abandona es la tensión producida por las expectativas del ego y su frustración correspondiente por no alcanzarlas. ¿A qué esperas para darte cuenta de esta verdad y ponerte a ello?
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Enseñanzas durante el retiro de verano 2012
Gran Canaria

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